Limpieza de las piedras

El primer paso para un buen uso de las piedras es la identificación con ellas. Tenemos que tomar siempre en cuenta que nosotros no escogemos las piedras, ellas nos eligen a nosotros.

Al ir a adquirirlas debemos observarlas bien, luego pasar las manos por el grupo de piedras y veremos que hay una en especial que nos atrae. A veces esta atracción es inmediata y puede ser tan fuerte que la piedra, si por alguna causa no la obtenemos en ese momento, ella de alguna forma se las ingeniara para venir a nosotros.

Hay un elemento que se conjuga entre el ser humano y las piedras para unirlos y esa empatía es producto única y exclusivamente de la energía de ambos.

Pues bien, al haberse uno conectado con la piedra debemos inmediatamente proceder a limpiarla. ¿Por qué? Muy sencillo, desde que una piedra sale de la naturaleza hasta que llega a nuestras manos, ha recibido millones de energías diferentes.

Gente que las ha observado en un negocio, la energía de quien las ha recogido, la energía de ese animal que uso esa piedra para hacer su madriguera, los cambios climáticos, el sol, la luna, la energía de odio e ira, son muchas las influencias que recibe el mineral en cuestión.

Si trabajásemos con estas piedras tal y como las recibimos, podría ser caótico y no servirnos para nada, o bien, conseguir todo lo contrario que queremos conseguir. Hay varios métodos, que a continuación se describen. Cabe resaltar que estos métodos no solo sirven para las limpiar y purificar los minerales, sino también para cualquier objeto que se precie.

Limpieza con el sol

Es similar a la limpieza anterior, pero en esta ocasión dejaremos las piedras durante 3 o 4 horas (3 en verano, 4 en invierno) dentro del agua con sal a la luz del sol.

Es importante que les den los rayos de luz directamente. El resto del proceso es igual.

Método del agua con sal

Lo que necesitaremos es:
Un día de luna llena.
Un recipiente de vidrio con agua.
Tres pizcas de sal gruesa (es recomendada, sino tenemos sal gruesa usaremos sal normal).
Este ritual conviene hacerlo en un día de Luna Llena.
Tomamos el recipiente, lo llenamos de agua, del río o del grifo, dependiendo de donde nos encontremos en ese momento, le echamos las tres pizcas de sal y revolvemos tres veces en sentido de las agujas de reloj con el dedo índice de nuestra mano de poder (derecha para los diestros, izquierda para los zurdos).
A continuación colocamos las piedras que queramos limpiar en el recipiente, y lo dejamos toda la noche a la luz de la luna llena, de esta forma el agua con sal las limpiará y la luna llena las purificará.
Es importante echarle sal al agua pues la sal absorbe las energías que queremos eliminar de las piedras. Si vivimos cerca del mar, podemos usar en vez de agua con sal, agua marina, un agua incluso muchísimo más potente, pues como popularmente se dice, el agua del mar lo cura todo.
Después de toda la noche, tomemos el recipiente, no importa si le dan algunas horas el sol, pero sería conveniente quitarlas al amanecer o un par de horas después como mucho.
Ahora es el momento de usar el agua corriente, las dejamos debajo de un grifo abierto tendrán que permanecer allí unos 5 minutos.
Esta operación se hace para que el agua elimine los restos de sal “sucios” de las energías que queremos eliminar, de otra forma esos restos quedarían ahí e influenciarían en la piedra.

Limpieza con la tierra

Lo único que necesitamos es un sitio para enterrar la piedra.
En esta, lo que intervienen son los poderes de la tierra.
Entierra la piedra en un sitio seguro y que no tenga mucha afluencia de gente durante aproximadamente una semana, luego sácala, límpiala y comprueba si se ha limpiado energéticamente correctamente, como en el método anterior.
Si es así, ya está lista.
Este método también sirve para piedras que se han desgastado enérgicamente, así conseguiremos que recargue su energía.